domenica 22 aprile 2012

Los cuentapropistas de J









Los cambios radicales en la política económica de Cuba a fines del 2010 influyeron decisivamente en el crecimiento acelerado y continuo de la actividad cuentapropista. La apertura de esta actividad motivó a muchos a convertirse en emprendedores y a sacar de su interior el espíritu de negociantes.
Los más perspicaces se apresuraron en obtener una posición ventajosa para su negocio, fundamentalmente un lugar céntrico por el que circularan muchas personas con el fin de vender la mayor cantidad de productos. Los espacios más cotizados resultaron ser aquellos que se encontraban en las más importantes avenidas, asociados a grandes centros de estudios, en las cercanías de las paradas de ómnibus o vías de mucha circulación peatonal, etc.
La calle J, en el céntrico barrio del Vedado, evidenció un extraordinario crecimiento en cuestión de meses. Se convirtió de forma precipitada en una de las vías con mayor desarrollo de la actividad cuentapropista. Este gran desarrollo se ha visto con más fuerza desde la calle 23 hasta Universidad, lo cual no es obra de la casualidad: artería situada en el centro del Vedado, colindante con la calle 23, con una entrada a la Universidad de La Habana y una de las principales vías de acceso al hospital Calixto García.
En el año 2009 solo había en este sector una cafetería que se localizaba justo en la esquina J y Universidad. Según plantean muchos de sus clientes habituales los productos no gozaban de una buena calidad, pero debido a que era la única oferta de la zona siempre estaba abarrotada.
Paulatinamente comenzó a crecer el número de establecimientos y la diversidad de productos se comenzó a notar. Por primera vez aparecieron las pizzas, los helados, los sándwiches, las cajitas de almuerzo y otras muchas ofertas.
El puesto de venta La Gloria es uno de los preferidos. Muchos clientes aseguran que lo prefieren por encima de sus vecinos, porque la limpieza del lugar, la buena presencia de los dependientes así como la calidad en el servicio convergen para dar lugar a una combinación sin igual.
La evolución de la actividad cuentapropista en esta calle no solo se evidencia por el aumento de los puestos de venta y cafeterías, sino también por el perfeccionamiento que han adquirido las ya existentes ante la aparición de nuevas opciones y una difícil competencia.
Una de las cafeterías que más aceptación tuvo desde su puesta en marcha fue la pizzería que se encuentra en J entre 25 y 27. Comenzó siendo la primera pizzería de la zona y con una calidad en el servicio impresionante, el costo de las pizzas napolitanas era de $12.00, los agregos de cebolla y ají a $3.00 y de jamón a $8.00. Permanecía llena desde las 9:00am hasta las 6:00pm.
Los precios subieron súbitamente y lo que antes era una excelente opción para los universitarios se convirtió en un lugar que de solo mirarlo provocaba disgustos, fue un verdadero escándalo. Muchos clientes abandonaron sus pizzas preferidas y se fueron trasladando a las cafeterías vecinas, en la que los precios eran más asequibles a sus bolsillos.
La Favorita se ganó un puesto importante entre las preferidas de la zona. En poco tiempo se ha convertido en lugar de visita obligada para todos los transeúntes, ya que tiene ofertas asequibles al nivel adquisitivo de sus visitantes y una calidad distinguible. Uno de los productos que más aceptación gozan en esta cafetería es la caldosa cubana por un precio de $5.00.
Hace pocos días aparecieron los primeros carritos de venta. La confluencia de las calles J y 25 se ha convertido en su centro de operaciones. El carrito de comida ligera ya ha tomado su posición y todos los días brinda una variada oferta: salchipan, pan con hamburguesa, refrescos gaseados, pan con bistec, etc.
La Boutique del dulce es uno de los carritos que más fama ha obtenido entre la comunidad universitaria. Los caminantes aprovechan para comerse un sabroso dulce y además brinda un servicio en exclusivo a los autos que circulan por la avenida, ya que en más de una ocasión se detienen a comprar algunos de los dulces que ofrece la boutique: señoritas, militones, rosquitas y tartaletas.
Sin duda alguna el negocio de los cuentapropistas de J marcha viento en popa, pero no se pueden emitir criterios sustanciales a estas alturas, el tiempo dirá la última palabra.

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